Ampliando nuestro panorama: El impacto de conductas bajo prejuicio en nuestras iglesias multiétnicas.

Ampliando nuestro panorama:
El impacto de conductas bajo prejuicio en nuestras iglesias multiétnicas.                                                                                                                        
Oneya Fennell Okuwobi

Traducido por Fernando Zepeda

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El 19 de septiembre, 2016, millones de personas vieron el video que muestra como Terrence Crutcher fue detenido y luego le dispararon mientras su auto estaba parado en la carretera. Cayó al suelo y estuvo sangrando sin recibir ayuda hasta que más tarde murió. El video causó una gran conmoción al ver morir a un hombre negro, mas sin embargo, no es la primera vez que pasa. El 23 de abril de 1899, dos mil personas vieron como Sam Hose fue brutalmente mutilado y quemado en la hoguera. Nuestra época moderna con cámaras para tomar video y teléfonos celulares que con gran precisión graban todo tipo de eventos, han podido acercarse para ver de cerca como la policía ha cometido asesinatos y la forma deplorable de su muerte. Se está viendo claramente un problema racial que enerva las relaciones. Al observar estos hechos de actos deshumanizantes, podemos notar que hay conductas de ciertos grupos humanos que se han dejado llevar por prejuicios raciales. En el contexto de las iglesias multiétnicas, estos sesgos dan lugar a la clasificación de las jerarquías raciales que amenazan la unidad dentro del cuerpo.

Para entender las posibles consecuencias de estas imágenes de muerte, es importante reconocer que la raza no es una realidad objetiva, sino más bien una creación subjetiva. El propósito de esta es para organizar la vida social en los Estados Unidos mediante la clasificación de los distintos grupos (Omi y Winnant, 1994). En este proceso, se asignan rangos o posiciones que no tienen que ver con las diferencias físicas (por ejemplo, color de la piel), no por las diferencias naturales, sino por la acción específica. Por ejemplo, en el pasado, se utilizaron procedimientos legales para determinar los privilegios que habían sido asignados por derecho a un grupo racial. Berkley, profesor de leyes, cita el libro de Ian Haney López, Blanco por Ley (1996). En él relata demandas presentadas por el mexicano, japonés, chino, y los inmigrantes sirios que intentan demostrar ante los tribunales legales que eran blancos y por lo tanto elegibles para la ciudadanía estadounidense antes de 1940. En varios casos judiciales en contra las personas de color de piel negra, esto es, para los que tienen ascendencia africana, se ha determinado a través de lo que se conoce popularmente como la “Regla de una gota”. En otros países desarrollados, esta distinción no es tan notoria.

La formación de las diferencias raciales puede adoptar formas mucho más violentas que los procedimientos judiciales. En el caso de los linchamientos públicos después de la guerra, el sociólogo Mattias Smångs, de la Universidad de Fordham, (2016) ha demostrado que estas ejecuciones fueron eventos críticos “para preparar la carrera”. Estos hechos no comunes se utilizan para cimentar las divisiones raciales en un momento en que las libertades concedidas tras la Guerra Civil podrían haber amenazado la superioridad blanca en la sociedad. El sentimiento en torno linchamiento afirmó separación de blancos y negros en “nosotros y ellos”, tanto en lo político a través del fortalecimiento de la parte sur Democrática y legalmente a través de la llegada de Jim Crow.

Entonces, ¿qué tiene que ver en la actualidad lo que sucedió hace un siglo, donde los linchamientos eran la respuesta a los problemas raciales? La raza no fue creada para dar lugar a la esclavitud o a la época de la segregación legal. La raza no tiene que ser usada con el fin de divisiones y jerarquías que han arrojado en el pasado, diferencias y discrepancias que van de generación en generación. Las demostraciones públicas de violencia han llevado efectivamente a las divisiones raciales en el pasado. Los eventos actuales en donde, como hemos mencionado, hay disparos por parte la policía hacia hombres negros, son la imagen de esta diferencia de clases donde el prejuicio racial todavía está presente.

Al llamarles prejuicios inconscientes, arraigados como actitudes que afectan la toma de decisiones, pero sin conocimiento del individuo, es buscar disminuir la responsabilidad. (Banaji y Greenwald, 1994). Estos prejuicios pueden ser positivos o negativos. Es importante destacar que no tienen ninguna relación con las actitudes conscientes o prejuicios que un individuo posee. Una persona puede desear conscientemente tratar a todos por igual. Más sin embargo,  en la actualidad, se usan estereotipos sociales donde el tratamiento de las personas es según la raza, la clase o de género.

Un prejuicio común, por ejemplo, es donde a hombres negros, se les ve a través de la lente de la criminalidad. El profesor de derecho de Katheryn Russell-Brown (1999) acuñó el título de “Hombre Negro Criminal”, como una expresión o más bien un mito para desprestigiar a la raza negra. Incluso si usted va cruzar la calle en la noche y se encuentra en el cruce con un hombre negro, debe tener miedo, ya que se acuerda del mito de que está ante un hombre criminal. Este mito también hace que los niños tengan juguetes tales como: “Tamir-Rice” y “Tyre King”, que les recuerden sucesos trágicos, que no deben ser olvidados porque hacen referencia a hechos reales. Desde la época de la esclavitud, los negros han sido representados como peligrosos para justificar la violencia contra ellos (Alexander 2010). Cada vez que se abre un nuevo video de un tiroteo de negros involucrados con la policía, este proceso continúa. El estereotipo de un negro criminal, es un prejuicio tan establecido que simplemente viéndolo en una interacción con la policía va a haber violencia. Ya sea acusado de un delito menor como la venta de cigarrillos sueltos [Eric Garner] o una no-infracción, como tener problemas del coche [Corey Jones], hace temblar al infractor negro como alguien que le pueden encontrar culpabilidad. Bajo estas condiciones el hombre negro siempre se siente bajo temor y vigilado.

Más allá de los prejuicios provocados por las imágenes de la interacción de la policía, más daño se hace por los comentarios que dan su opinión tendenciosa. Agencias de noticias y mensajes de redes sociales examinan vídeos, antecedentes penales, y relatos de testigos, citando esto como una evidencia de que la acción policial es justificada o criticada. El acto de analizar y discutir sobre la muerte violenta, de una persona, deshumaniza a los muertos. Un video reciente ha reinventado algunas imágenes de disparos de la policía con las víctimas cambiando los colores, blanco en lugar de negro y el efecto es discordante. En la medida en que es aceptable para ver una víctima negra y no una blanca, la raza se recrea haciendo que la muerte de una sea menos trágica que la otra. Como nuestros prejuicios hacen que los hombres negros sean menos que un humano, no es de extrañar que los negros tengan casi el doble de probabilidades de morir por la policía, en comparación con los blancos. Los estereotipos de la criminalidad y el proceso de deshumanización se combinan a través de la visualización de vídeos de tiroteos y otras descripciones que pueden causar escándalo recreando jerarquías raciales o ridiculizando el ambiente peligroso del hombre negro.

Los líderes y asistentes de las iglesias multiétnicas necesitan estar especialmente alerta de los efectos del prejuicio dentro de sus iglesias. Iglesias multiétnicas tienden a manejar los grupos étnicos mediante la subordinación de las identidades raciales a la identidad más amplia en Cristo (Edwards, Christerson, y Emerson 2013). Esto permite a las iglesias para mantener la unidad, pero permite que las actitudes y las desigualdades raciales que ya están presentes en la sociedad se filtren en las operaciones de la iglesia. Actitudes no examinadas no son inocuas, por el contrario, el prejuicio inconsciente, en realidad tiene más efectos que causan detrimento sobre el comportamiento de los que ven a sí mismos como la valoración de todas las personas por igual, que los que se dan cuenta de que ellos tienen prejuicios (Gaertner, 1973). Es difícil desarrollar relaciones profundas y recíprocas, donde el prejuicio inconsciente crea una barrera (Greenwald, Banaji, y Nosek 2015). En la medida en que las iglesias multiétnicas no están tratando el tema étnico, o los peligros del prejuicio, estos elementos permanecen debajo de la superficie, lo que dificulta el objetivo de la unidad.

La idea de presentar el problema de policías disparando a negros, es para poner un alerta en nuestras iglesias multiétnicas para establecer un proceso dinámico mediante el cual los asistentes de las iglesias multiétnicas pueden, sin saberlo, subordinar las necesidades de los grupos marginados. Los grupos con altos niveles tienden a evitar conversaciones que podrían amenazar el orden existente (Dovidio, Saguy, y Shnabel 2009). Desviando preguntas sobre la desigualdad racial y reemplazándolos con preguntas acerca de la obediencia individual a hacer cumplir la ley. Los grupos dominantes tienden a mantener su control en contra las personas de color. Si esto está sucediendo y deja de haber diálogo entre las diferentes etnias, nos podemos encontrar ante problemas raciales.

La solución no es mantener ocultos los vídeos. La transparencia es efectuar cambios positivos al refutar los falsos informes [Walter Scott] y provocando procesamientos necesarios [Sam DuBose]. En lugar de ello, hay que aumentar la vigilancia. Aquellos que asisten a iglesias multiétnicas pueden decidir protegerse a sí mismos de los efectos deshumanizadores de estos videos al negarse a verlas o discutir acerca de ellos. Una alternativa a la visualización repetida es llorar cada muerte en solidaridad con las familias y comunidades que sufren. Esta acción crea la igualdad en lugar de jerarquía. Además, la aplicación de técnicas constructivas puede ser eficaz en la lucha contra el prejuicio inconsciente. Estos incluyen evitar el juicio y crear imágenes que sean contrarias a los estereotipos comúnmente aceptados. Por último, iglesias multiétnicas deben entablar un diálogo abierto sobre la diversidad cultural. Esto permite que las divisiones por debajo de la superficie al ser tratadas y resueltas. El examen de estas diferencias se traducirá en una mayor cohesión duradera entre las congregaciones.

Al igual que muchos hombres negros en los últimos años, Terrence Crutcher recibió un disparo y su muerte hizo espectáculo público. Si pudiéramos soportar verlo morir cada vez que vemos el video, tal vez podríamos llenar nuestro corazón de compasión por las familias que pierden un ser querido.

 

Referencias:

Alexander, Michelle. 2010. The New Jim Crow: Mass Incarceration in the Age of Colorblindness. 1 edition. New York: The New Press.

Banaji, M. R., & Greenwald, A. G. 1994. “Implicit stereotyping and prejudice.” In M. P. Zanna & J. M. Olson (Eds.), The psychology of prejudice: The Ontario Symposium (Vol. 7, pp. 55-76). Hillsdale, NJ: Erlbaum.

Dovidio, John F., Tamar Saguy, and Nurit Shnabel. 2009. “Cooperation and Conflict within Groups: Bridging Intragroup and Intergroup Processes.” Journal of Social Issues 65(2):429–49.

Edwards, Korie L., Brad Christerson, and Michael O. Emerson. 2013. “Race, Religious Organizations, and Integration.” Annual Review of Sociology 39.

Gaertner, S. L. 1973. “Helping behavior and racial discrimination among liberals and conservatives.” Journal of Personality and Social Psychology, 25: 335–341.

Greenwald, A. G., Banaji, M. R., & Nosek, B. A. 2015. “Statistically small effects of the Implicit Association Test can have societally large effects.” Journal of Personality and Social Psychology, 108(4): 553-561.

López, Ian Haney. 2006. White by Law 10th Anniversary Edition: The Legal Construction of Race. Revised and Updated: 10th Anniversary ed. edition. New York: NYU Press.

Omi, Michael and Howard Winant. 2014. Racial Formation in the United States. 3rd edition. New York: Routledge.

Russell-Brown, Katheryn. 1999. The Color of Crime: Racial Hoaxes, White Fear, Black Protectionism, Police Harassment, and Other Macroaggressions. New York: NYU Press.

Smångs, Mattias. 2016. “Doing Violence, Making Race: Southern Lynching and White Racial Group Formation.” American Journal of Sociology 121(5):1329–74.

 

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